La Termografía Infrarroja permite detectar deterioros de origen térmico con notable eficacia (calentamientos por efecto Joule...). La técnica consiste en medir la temperatura de los elementos de la instalación a partir de la radiación infrarroja emitida por ellos.

Su mayor ventaja es que se realiza con la instalación en servicio. Además, basta una carga discreta para que los resultados ofrezcan confianza.

Los valores obtenidos en la medición, se extrapolan a las condiciones de referencia. La información proporcionada es muy clara, con fotografías térmicas y convencionales para que las acciones correctivas no ofrezcan duda.

La calificación que nosotros utilizamos muestra tres niveles en función de la gravedad del defecto. Un primer nivel se traduce en la recomendación de que no es necesario intervenir y orienta al seguimiento del problema. Un segundo nivel aplica a situaciones que requieren intervención programada. El tercer nivel se refiere a problemas que precisan de actuación urgente.